Yvonne Venegas – Drama Mexicano
En su ensayo El Teatro y La Peste, el poeta, director, actor y dramaturgo francés Antonin Artaud, revisa varios casos de la enfermedad en pueblos del este y oeste del planeta, haciendo una descripción detallada de lo que le ocurre a un cuerpo humano que sufre de la peste. Después, se enfoca en lo que sucede dentro de la sociedad, en los personajes que conformaban una comunidad, y en su inevitable transformación. Y propone que en ese lugar y ese preciso momento, se instala el teatro.
Aunque conocemos que el teatro se inició en la antigua Grecia, dicha versión de su nacimiento me interesa porque enuncia el desmantelamiento de la identidad individual y colectiva como el inicio de la creación de la ficción. En el entrenamiento de actores encontré la idea de la identidad como algo indeterminado, y la imaginación como una herramienta con la que se formula la representación. Me interesa unir este pensamiento del teatro con la fotografía, en un encuentro con el momento presente, donde la identidad de un momento se hace a partir de los actores y los elementos que ahí se plantean. Cuando se encuentran, algo se revela, somos espectadores de una transformación, de un suceder que no podríamos haber imaginado.
De la misma manera, los espacios donde se entrena y muestran las obras, tienen en ellos vida. En sus sombras se guardan las historias practicadas, los intentos logrados o fallidos, las caídas, todos ellos siempre transformadores que suceden en su vida diaria. Los cuerpos que se movieron en esos suelos negros, sus ideas, reales y ficticias, cargan al espacio con la energía del intento. Las sombras ahí sostenidas, son el límite entre ficción y realidad: la oscuridad es el inicio y es el final.
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