Elisa Pinto. Habitación.

¿Existe algún lugar más desapercibidamente significativo en nuestras vidas que la habitación en la que crecimos—el espacio en el que jugamos y conversamos, pensamos, leímos y susurramos sueños en la oscuridad, tanteando a ciegas los rituales que nos convierten en personas; en el que el mobiliario mental que nos define asumió una disposición coherente; y en el que, al despertar, asumimos la conciencia específica y autoconsciente que constituye un yo?

Para mí, eso ocurrió acostado en la cama, mirando el papel tapiz feo de los años setenta (rayas irregulares, en colores imperfectos de arcoíris) que cubría una de las paredes de mi habitación de la infancia. Fue alrededor de los diez años (¿?), bajo ese patrón poco prometedor, cuando creo que ocurrió el emplazamiento de la personalidad (¿implantación psicológica?). No hay nada de lo que sentía al ver pasar aviones rumbo al Aeropuerto Internacional de San Francisco por la gran ventana panorámica de esa habitación que no pueda recordar. Y me costaría poco trabajo reproducir con precisión el escenario físico de las puertas corredizas del clóset, montadas sobre un riel pegajoso. O recuperar las emociones almacenadas en el desorden de objetos que se fueron acumulando ahí—como el león de cuerda que tocaba You Are My Sunshine, cuya melena de estambre amarillo mostaza solía meterme en la nariz sin ninguna conciencia apenas uno o dos años antes.

Elisa Pinto (Aguascalientes, México, 1985) trabaja generalmente de forma autobiográfica. Esta presentación en forma de boceto de su habitación incluye una selección enigmática y cuidadosamente restringida de elementos. Las inclusiones hacen referencia al contenido emocional de la memoria de los objetos, las personas y las relaciones—su presencia y su ausencia—y al escenario espacial general de vida que constituyen, en y por el cual ella fue formada. El elemento dominante es la tubería de cobre que delimita el espacio y sugiere que lo más importante es aquello que circula fuera de vista. Mientras que el elemento más visible es una persiana vertical con efecto tie-dye, en la que toda esa emoción parece concentrarse en un océano hirviente de color, como de efectos especiales. Las dimensiones de la habitación son precisas. Al igual que la herramienta de modelado que Elisa utilizó para planear la instalación de Habitación de forma virtual. Probó todas las orientaciones concebibles para lograr que su espacio encajara perfectamente dentro de este otro espacio, cosa que no logra. Somos el producto de muchos entornos, pero una vez construidos, no somos fácilmente contenidos.

– Dakin Hart

Pasado 
abril 26 2025, 12:00
- julio 6 2025, 19:00
C. Sabino 336, Atlampa, Cuauhtémoc, 06450 Ciudad de México, CDMX

Eventos

Relacionados

ZⓈONAMACO FOTO

febrero 4
- febrero 8

Jardín Escultórico MAM

enero 1
- enero 1

Said Dokins: Inscripciones

julio 24
- febrero 15

OFUNAM Programa 5-1 | Música tradicional mexicana

febrero 28
- febrero 28

FROM SMALL TRIPS TO UNMAPPED JOURNEYS – KOSHIRO AKIYAMA

noviembre 12
- enero 24

VIII Festival Internacional de Piano | Fernando García Torres

febrero 7
- febrero 7

Nadie creerá el incendio si el humo no da señales. Archivo vivo de cuerpos en protesta y disputas simbólicas en Latinoamérica

octubre 30
- enero 25

la acción nace de la vibración del vacío, georgina bringas

noviembre 29
- enero 24

OSN: Programa 3 – 1

febrero 27
- febrero 27

Memorias del futuro, Tyler Goldflower

diciembre 21
- febrero 28

Thomas Glassford. Liminalidades epífitas

febrero 28
- diciembre 13

OSN: Programa 13 – 1

junio 5
- junio 5
Scroll al inicio
Comparte el Evento
WhatsApp
Facebook
Pinterest
X
LinkedIn
Email