Al contar con una residencia artística en el desierto tiene un fuerte énfasis en el arte contemporáneo que piensa el antropoceno desde la ecología, el territorio, los nuevos materialismos y los distintos modos en que el arte se relaciona con los seres de este mundo y su naturaleza.
Al estar situada en el norte y tener vínculos también en el centro, se plantea un espacio de exhibición que aborda las limitantes y ventajas que nos propone la relación ontológica de ser del centro o -del interior-, como se le nombra al que viene desde el centro del país en la península, y del ser peninsular, o -exterior-, en su contraparte. Siguiendo la misma lógica en la que ser de adentro o de afuera torna las miradas en una danza entre lo regional, lo originario, lo nacional, y lo globalizado.
Pretendemos conectar las miradas desde centros culturales distantes para nutrir el diálogo artístico de la escena local con propuestas que pretenden descentralizar las economías del arte contemporáneo hacia y desde las costas del territorio nacional.”